Un equipo de Bilbao que trabaja con pymes industriales para ordenar procesos antes de introducir inteligencia artificial, con criterio técnico y sin promesas que no se puedan sostener.
Trabajamos con pymes industriales de Bizkaia que quieren usar inteligencia artificial sin perder el control del taller. Nuestra misión es acercar esa tecnología al suelo de planta, con criterio y sin promesas que no se puedan sostener.
La mayoría de empresas industriales pequeñas no necesitan un laboratorio de datos. Necesitan resolver cosas concretas: un albarán que se traspapela, una máquina que avisa tarde, una duda de turno que nadie sabe a quién preguntar. Ahí es donde tiene sentido empezar, y ahí es donde ponemos el foco.
Sin humo
Explicamos qué puede hacer un sistema y qué no. Si un proceso no está listo para automatizarse, lo decimos antes de tocar nada.
Con la gente de planta dentro
Quien conoce la máquina decide sobre la máquina. Nuestro papel es darle mejores datos y mejores preguntas, no sustituir su criterio.
Alcance acotado
Preferimos un piloto pequeño y verificable a un proyecto ambicioso que nadie sabe cómo evaluar al cabo de seis meses.
Trazabilidad
Cada respuesta, cada extracción y cada aviso queda registrado. Si algo falla, se puede reconstruir qué pasó y por qué.
Que el equipo de la empresa pueda seguir trabajando igual de bien cuando nosotros no estemos delante. Ese es el efecto que buscamos: procesos un poco más claros, menos tiempo perdido en tareas repetitivas y decisiones tomadas con información que antes no existía. Nada más, y nada menos.
Neural Partners VT no nació de un plan de negocio cerrado, sino de conversaciones repetidas en talleres y naves del entorno de Bilbao. Estas son las etapas que explican por qué hoy trabajamos como trabajamos.
2019
Empezamos acompañando a dos talleres mecánicos en la digitalización de sus partes de trabajo. Sin producto ni metodología: solo cuaderno, preguntas y muchas horas junto a los operarios para entender qué se registraba y qué se perdía.
2021
Tras varios proyectos fallidos por falta de datos ordenados, fijamos una regla interna: antes de proponer cualquier asistencia por IA, revisamos albaranes, certificados y facturas. Si el archivo no se sostiene, no hay automatización que valga.
2022
Instalamos los primeros registradores de vibración y temperatura en equipos con más de veinte años de servicio. Aprendimos a leer esas señales junto al jefe de mantenimiento, sin prometer diagnósticos que la máquina no podía dar.
2023
Diseñamos los primeros asistentes para dudas de turno, incidencias y procedimientos. La condición fue clara desde el inicio: cada respuesta anclada a un procedimiento aprobado y cada consulta registrada para revisión periódica con los responsables de área.
2024
Consolidamos un grupo reducido de consultores con experiencia previa en planta. Preferimos mantener el equipo corto y trabajar con pocos clientes a la vez antes que crecer rápido y perder el contacto con el taller.
Neural Partners VT no nació de un plan de negocio cerrado, sino de conversaciones repetidas en naves y talleres del entorno de Bilbao. Estas son las etapas que marcaron el rumbo del proyecto y las decisiones que fuimos tomando por el camino.
2019 - Primeros encargos
Los primeros trabajos fueron de digitalización documental en talleres de mecanizado. Aprendimos que sin campos obligatorios definidos y sin una persona que valide las excepciones, cualquier asistencia posterior se apoya en barro.
2020 - Sensórica en planta
Instalamos los primeros sensores en máquinas con más de veinte años de servicio. La conclusión fue clara: los datos ayudan a observar patrones, pero la decisión de parar una máquina sigue siendo del operario que la conoce.
2022 - Asistencia interna
Varias pymes nos pidieron aliviar la carga de preguntas operativas: turnos, incidencias, lotes dudosos. Diseñamos asistentes acotados a procedimientos aprobados, con registro de cada consulta y revisión periódica junto a los responsables de área.
2024 - Criterio compartido
Hoy trabajamos con un enfoque común: entender el proceso real, definir límites razonables y dejar claro qué no conviene automatizar todavía. No prometemos resultados garantizados, y preferimos decirlo antes de empezar.